lunes, 18 de julio de 2011

Esperar en Dios...

Este es un extracto del libro "El Secreto de la comunion con Dios" de Matthew Henry, el famoso comentarista Biblico. Hablando acerca de "Esperar en Dios" y "cómo pasar el día con Dios" dice:

Debemos soportar nuestras aflicciones diarias con sumisión a Su Voluntad. Podemos esperar toda clase de tribulaciones ne la carne, cada día sucede una u otra cosa que nos entristece, bien sea en nuestras relaciones personales, nuestros trabajos y ocupaciones, acontecimientos familiares, etc. Quizá tengamos que lidiar todos los días con alguna dolencia o enfermedad en el cuerpo, o con alguna DESILUSIÓN o AFRENTA EMOCIONAL. En todas estas cosas debemos aprneder a ESPERAR en Dios. Cristo requiere de todos sus discìpulos que tomen su cruz todos los días (Mat 16:2). No debemos echar la cruz de nosotros sino tomarla tan pronto Dios la ponga en nuestro camino, y no tratar de evitarla. No es suficiente tomar la cruz, sino adaptarnos a ella y estar de acuerdo con la voluntad de Dios al tomarla. No decir: esto es una calamidad y debo soportarla porque no tengo otra opción. Más bien: es algo que voy a sobrellevar porque es La Voluntad de Dios.

Debemos ver toda aflicción como asignada a nosotros por nuestro Padre celestial, quien hace uso de Su mano CORRECTIVA. Debemos esperar en Él para conocer la causa de Su litigio en nuestra contra y cuál es la falta por la cual somos escarmentados. De este modo podremos curar la aflicción de raíz y poner fin al pleito divino, para llegar a ser partícipes de su santidad. Debemos prestar atención a los movimientos de la providencia y avizorar con anticipación el ceño fruncido de nuestro Padre, para que podamos descubrir la clase de OBEDIENCIA que nos quiere enseñar mediante las cosas que padecemos. Debemos esperar en Dios el alivio a nuestras cargas y colocarnos bajo la protección de los brazos Eternos que Él extiende a sus hijos para sostenerlos siempre que su vara disciplinaria está sobre ellos. Sólo en Dios debemos esperar el momento de ser librados , sin tratar de zafarnos del trato divino por MÉTODOS PECAMINOSOS indirectos, sin buscar alivio en las criaturas sino esperando en El Señor hasta que Él tenga misericordia de nosotros: contentos de soportar la carga hasta que Dios nos traiga alivio de ella con clemente misericordia (Sal. 123:2). Si la aflicción se prolonga, debemos todavía esperar en Dios, hasta si Él esconde Su Rostro (Is 8:17), con la esperanza de que Su ira es Breve (54:7-8).

Debemos esperar los incidentes y las noticias de cada día con una resignación completa pero entusiasta a la providencia divina. Mientras estamos en este mundo seguimos a la expectativa, siempre esperando lo bueno y temiendo lo malo: ni sabemos qué trae el día, la noche o la hora siguiente (Pr. 27:1) Resulta en VANO atormentarnos pensando en cosas futuras que casi siempre suceden de manera diferente a como las imaginamos. No obstante, en todas nuestras aspiraciones y proyectos debemos ESPERAR en Dios.

¿Guardamos la esperanza de recibir buenas noticias? Esperemos en Dios como el dador del bien que aguardamos, preparados para recibirlo de Su mano y dispuestos a agradecerle con gran afecto por Su misericordia. Sin importar qué bien esperamos, es Dios solamente con Su Sabiduría, poder y bondad, en quien debemos poner nuestra esperanza. Por lo tanto, nuestras esperanza deben ser humildes y MODESTAS, siempre reguladas por Su Voluntad. Lo que Dios nos ha prometido podemos con certeza prometerlo a nosotros mismos, nada más y nada menos. Si esperamos así en Dios, aunque la esperanza se postergue, el corazón no desfallecerá, porque el Dios en quien esperamos ordenará todo para nuestro bien y Su Gloria. Ahora, en el cumplimiento del deseo se hará evidente Su Amor y toda tristeza SERÁ ECHADA AL OLVIDO (Pro. 13:12)

¿Tenemos temor de recibir malas noticias? Esperemos en Dios para ser librados de todos nuestros temores y de las cosas mismas que tememos (Sal. 34:4). Jacob tenía razones para tener miedo de su hermano Esaú, pero él esperó en Dios, le presentó sus temores, luchó con Dios hasta el amanecer ¡y prevaleció hasta ser librado! David dijo : "En el día que temo, yo en TI confío", por lo cual el hijo de Dios "no tendrá temor de ,alas noticias" y "su corazón está firme, confiado en Jehováh" (Sal. 56:3, 112:7). Esta confianza en las promesas de Dios nos pondrá a salvo de todo temor y toda calamidad.

Ahora, si estamos en suspenso entre la ESPERANZA y el temor al unto que uno prevalece sobre el otro e ciertas ocasiones, esperemos en Dios porque a Él pertenecen TODAS LAS CUESTIONES DE LA VIDA y la muerte, del bien y del mal. Así podremos esperar con compostura cualquier acontecimiento y ajustarnos a cualquier situación que sobrevenga: esperemos lo mejor y estemos preparados para lo peor; luego, recibamos lo que Dios mande.

Es un hermoso confort para las almas de aquellos que VERDADERMENTE buscan hacer la Voluntad de Su Padre... Con un corazón sincero, hago invitación a que quitemos todo aquello que nos asedia y con paciencia, corramos ésta carrera de la FE. Gracia y paz sean sobre sus vidas.

1 comentario:

Humberto Perez dijo...

Huerta, has hecho bien en colocar un comentario de M. Henry. Es lo mejor que hay en devocional y piedad cristiana. Bendiciones.

Bienvenidos.

En éste blog se presentarán temas seleccionados para gente Cristiana, mas no indica que otras no puedan leerlo, claro. Procurando escribir y decir todo a la Luz de la Palabra de Dios, nuestra Máxima Guía.

Gracia y paz a vosotros.